T I E M P O

Tal vez nunca la conozca, tal vez usted ni siquiera exista. O tal vez sí. Juguemos a que sí. Y entonces ya sea que usted se entienda o no, tal vez me entienda a mi. Usted sabe tanto más que yo.  Espero que las canas no le impidan moverse, que siga conociendo pedacitos de tierra. Espero que ni siquiera se atreva ya a mencionar la palabra vergüenza, que nada sea más fuerte que su propia fuerza. Le hablo con un vacío de por medio, aunque usted si pueda ver ese hilo entre las dos que para mi es incierto; entonces me lee ahora mientras le escribo, pero yo le escribo sin que usted me lea. Le aseguro que mucho de lo que usted es, lo es porque yo se lo deseo. Le deseo paz. Y que su corazón nunca deje de agradecer por su vida, por mi vida; por quienes fuimos desde aquella noche que se le dio la bienvenida al 91. Ansío conocer las historias detrás de su cuerpo, pero como no puedo aquí me quedo viviéndolas, para que usted las recuerde y me las cuente, cuando de mi nada quede.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s